Menstruación: cómo los productos de higiene femenina afectan al planeta

A pesar de que ocupan las estanterías de todos los supermercados, no son verdes. Las compresas, los protectores y los tampones son unos productos de higiene femenina que han utilizado nuestras madres y que hemos aprendido a utilizar nosotras, sin cuestionarnos si dañan o no a nuestro planeta. Al fin y al cabo, ¿quién nos impulsa a ir más allá y descubrir la historia que hay detrás de unos artículos que prácticamente todas las mujeres usan, y siempre han usado?

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12.000 tampones o compresas por cada mujer

El problema surge cuando, tal y como afirma DivaCup, billones de tampones y compresas llegan hasta los vertedederos y canales. Son productos de usar y tirar, así que el gasto en nuestro planeta es imparable. Como si el planeta no tuviese suficientes residuos, se añaden unos supuestamente necesarios: nada más y nada menos que 12.000 tampones o compresas por cada mujer a lo largo de su vida, según estima Línea y Salud. Con toda la celulosa que esto implica.

Se trata de un negocio que sale rentable porque todas las mujeres necesitan un producto que proteja su higiene personal durante sus días de menstruación y, naturalmente, la mayoría va a recurrir al producto más alcanzable, sin pensar que el negocio de las compresas y los tampones representa en Estados Unidos un consumo con el valor de $718 millones, muy por el contrario de su alternativa ecológica.

La copa menstrual: una por cada diez años

Tal y como explicábamos en Copa menstrual, higiene femenina ecológica, una copa realizada con silicona recoge el flujo menstrual, en vez de absorberlo, como hace un tampón. El tampón también absorbe, sin querer, las defensas naturales. No hace falta ser un experto en números para imaginarse que, si la regla dura aproximadamente cinco días por cada mes, gastaríamos un gran número de compresas o tampones, en comparación con una única copa menstrual que es reutilizable durante aproximadamente diez años.

IMAGEN: Eleventh Earl of Mar

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