La industria del calzado y su impacto ambiental

En los últimos años, todos hemos sido testigos de las campañas mundiales sobre el consumo responsable. La Hora del Planeta, famosos actores declarándose activistas ecológicos e incluso el mensaje de protección al medio ambiente de los Juegos Olímpicos en Río, son solo algunos ejemplos de este compromiso con el planeta.

Y es que, cada vez somos más conscientes de la importancia del cuidado del medio ambiente, y dependiendo de nuestras posibilidades, tratamos de involucrarnos de cierta forma, en alguna iniciativa que apoye la lucha contra el cambio climático.

Cierto, ¿no?

industria del calzado y su impacto ambiental

Si por ejemplo te pregunto, ¿cómo cuidas el medio ambiente?

Probablemente, lo primero que se te venga a la mente sea algo parecido a esto:

  1. Apagar las luces que no utilizamos.
  2. Cerrar el grifo para ahorrar agua.
  3. Conducir eficientemente para así evitar el desperdicio de combustible.
  4. Separar la basura para que esta pueda ser reciclada.
  5. Bla, bla, bla

Ahora bien, quizás lo que te voy a decir a continuación nunca te lo hayas cuestionado.

¿Sabes el impacto que puede llegar a generar la producción de un simple par de zapatos?

Me atrevería a decir que no eres consciente del negativo impacto que conlleva su producción.

Y la (penosa) realidad es que la industria del calzado es una de las principales fuentes contaminantes de nuestro planeta.

Debido a ello, desde hace más de 3 años, INESCOP (Instituto Tecnológico del Cazado) puso en marcha el proyecto europeo CO2Shoe, cuyo objetivo era desarrollar una herramienta que permitiera cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero debido a la producción de cada par de zapatos. Hace unos meses, se presentaron los primeros resultados de la investigación.

Y sí, los resultados son alarmantes!

La fabricación de solo un par de zapatos puede producir hasta 23.3 kgs de CO2

El estudio se basó en analizar el ciclo de vida (desde la recopilación de materia prima hasta su reciclaje) de 36 diferentes modelos de zapatos provenientes de 16 empresas de 4 países europeos: España, Italiana, Polonia y Portugal. Para ello se utilizó la herramienta CO2Shoe, cuyo uso es realmente sencillo e intuitivo.

Con solo introducir la cantidad de los materiales y el consumo de recursos (agua, luz, etc.) utilizados en cada par de zapatos, la aplicación arrojaba un resultado cuantificado en forma de CO2. Aunque este resultado puede variar de acuerdo a al tipo de zapato, las cifras van desde 1,3 a 25,3 Kg de CO2.

Siendo un poco más específicos, de todo el dióxido de carbono producido, el 58 % correspondería a la fabricación de los componentes (lengüeta, piel, plantilla, suela, etc.), el 16% al envasado de fabricación, el 11% al montaje y acabado y solo el 6% a la distribución del producto final.

Ahora bien, te has puesto a imaginar ¿cuántos pares de zapatos se producen a diario?, ¿en tu país?, ¿en todo el mundo?

Y aún hay más!

¿Qué hay de la calidad de vida de quienes trabajan en la producción?, ¿qué piensas de la protección de sus derechos humanos?, ¿de la deforestación que ocasiona esta industria?, ¿de la contaminación generada?

Pues, éstas son solo algunas otras consecuencias que está generando la industria del calzado.

Como sucede en cualquier aspecto de la realidad, no es posible generalizar; sin embargo, muchas de las empresas dedicadas a la producción de calzado no se caracterizan precisamente por el respeto a las condiciones ecológicas o sociales.

Tomemos como ejemplo a Brasil

Esta política de escaso compromiso con la realidad del entorno tiene su inicio en Brasil. La fabricación de calzados es una actividad tradicional y representa uno de los sectores de mayor relevancia en la industria brasileña.

Un tercio de la piel empleada para la fabricación de calzado en todo el planeta, proviene de Brasil.

En Brasil existen grandes fincas donde se cría en ganado vacuno del cual se extrae la piel. Los terrenos empleados son generalmente producto de la deforestación del Amazonas, uno de los mayores peligros ambientales que acechan al planeta, considerando la importancia ambiental de esa zona.

Hace unos años, Greenpeace brindó la siguiente información: «205 millones de cabezas de ganado vacuno, que se alimentan de los pastos de la Amazonía, contribuyen de manera decisiva a la destrucción del mayor pulmón del planeta, y por tanto, al cambio climático».

Primero se tala y luego se quema la selva para abrir pastos para la ganadería. (Foto: Daniel Beltrá-Greenpeace)
Primero se tala y luego se quema la selva para abrir pastos para la ganadería. (Foto: Daniel Beltrá-Greenpeace)

Junto a este crimen ambiental, perpetrado contra un área de fuerte riqueza forestal y amplia biodiversidad, en los campos de producción, se genera otra problemática que afecta a los trabajadores.

El trabajo insalubre y las condiciones infrahumanas son inherentes a esta industria

Los trabajadores abocados a las tareas diarias registran condiciones cercanas a la esclavitud. Esto se debe mayormente a las pésimas condiciones de seguridad, que desembocan en la muerte de muchos trabajadores por enfermedades infecciosas, picaduras de serpientes, accidentes laborales, desnutrición e incluso intoxicaciones por el contacto con las sustancias contaminantes.

Ello también incluye a los animales, los cuales viajan hacinados hacia su destino final y arriban en condiciones muy poco favorables. Por otro lado, las pieles obtenidas se tratan en mayor medida en la India, donde son curtidas empleando sustancias químicas y metales pesados que contaminan directamente el suelo y el agua del lugar vertiendo sus desechos de una forma totalmente irresponsable.

La fabricación de los zapatos se realiza posteriormente en China, Indonesia o Vietnam en la mayor parte de los casos, en locaciones en las cuales las condiciones de trabajo también son degradantes para el ser humano.

Dos niños trabajando en un taller que fabrica suelas de cuero para zapatos. Ellos manejan cuchillas y herramientas punzantes.
Dos niños trabajando en un taller que fabrica suelas de cuero para zapatos. Ellos manejan cuchillas y herramientas punzantes.

Asimismo, un dato revelador es que el precio de producción de los zapatos no supera los cuatro euros, cuando luego al estar a la venta en Europa pueden llegar a valer varios cientos de euros.

Ahora que ya sabes de las consecuencias que genera esta industria con el medio ambiente, seguramente te estarás preguntando:

¿Y qué puedo hacer para cambiar esto?

Vivimos en una época marcada por el consumismo.

Comprar zapatos se ha convertido en una actividad habitual que seguramente ya todos la hemos realizado, nos resulta placentero (a algunos más que a otros) ir a las grandes tiendas y probarnos diferentes marcas, modelos y diseños; nos sentimos tentados por aquellas «ofertas inigualables» a las cuales finalmente accedemos, sin siquiera sospechar sobre el impacto que la producción de los mismos pueda tener con el medio ambiente.

Por otro lado, partiendo de que, ninguna persona lo suficientemente razonable se sentiría augusto provocando algún tipo de contaminación, sé que podríamos contribuir de cierta forma a evitar un mayor crecimiento de esta industria, simplemente realizando lo siguiente:

  1. Practica el consumo responsable: Haz una compra inteligente! A la hora de comprar un par de zapatos, siempre habrá que pensar si realmente los necesitamos. Reduce el consumo de productos como estos, que no respetan el medio ambiente.
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  2. Dona de esos zapatos que ya no uses: No basta con reducir tus compras compulsivas. Para ir más allá es importante apoyar solidariamente. Siempre encontrarás alguna institución o programa nacional donde estarán encantados de recibir tus zapatos.
  3. Infórmate más y más: Funciona con casi todo. Mientras más informado/a estés más podrás colaborar y tus iniciativas tendrán más impacto.
  4. Comparte lo aprendido: Así como compartimos chistes y cosas que nos divierten podemos también compartir lo que pensamos sobre el cambio climático y sobre todo las acciones que tomamos al respecto.

Con ello tienes bastante tarea por realizar… Al menos, hasta que las grandes industrias del calzado tomen las medidas necesarias para reducir el impacto negativo que generan en la Tierra.

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Ahora te toca a ti. ¿Cuántos pares de zapatos tienes en el armario? ¿Realmente los usas todos? ¿Sabes dónde y en qué condiciones se han fabricado? ¿Te animarías a donar tus zapatos? O por último, ¿Te apuntarías a la moda de caminar sin zapatos?

Comments

  1. También hay que fomentar la reutilización de zapatos por parte de otros miembros de la familia, así como la compra de zapatos o de ropa usada.

    Los zapatos también son altamente contaminantes si se tiran a la naturaleza.

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