Automóvil privado vs. Transporte público

Mientras conocemos que el automóvil privado emite siete veces más dióxido de carbono que el transporte público si consideramos su uso en la movilidad diaria para trasladarse al trabajo y otras obligaciones, se intensifica el debate en torno a la sostenibilidad del tráfico en las grandes ciudades ¿Ha llegado definitivamente el momento del carpooling, o sea el uso compartido de automóviles?

Tráfico en grandes ciudades

De acuerdo a los datos aportados por el Instituto Español para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), el automóvil privado es el medio de transporte más contaminante en áreas urbanas por persona. El principal problema es la baja cantidad de ocupantes de los vehículos, que en promedio se ubica en 1,2 por recorrido.

Asimismo, la dependencia de los vehículos actuales de los combustibles derivados del petróleo también incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero, frente a otros combustibles que utilizan los transportes públicos como el gas natural o la electricidad, ya sea en autobuses, metro, tranvía o trenes metropolitanos.

Por otra parte, la electricidad utilizada proviene en muchos casos de fuentes renovables, reduciendo en gran medida las emisiones de dióxido de carbono. Un ejemplo claro son los ferrocarriles en Dinamarca, que utilizan preferentemente electricidad obtenida a partir de energía eólica.

Cifras contundentes

Los números hablan por sí solos: mientras las emisiones promedio de un vehículo privado urbano superan los 160 gramos de CO2 por kilómetro, en el caso de los transportes públicos la media se ubica en un máximo de 51 gramos de CO2 para un autobús convencional y en 27 gramos de CO2 para un tren metropolitano, siempre en el trayecto de un kilómetro. Los datos corresponden a Eurostat y al Departamento Británico de Medio Ambiente (DEFRA).

Profundizando en estas cifras, un habitante de una ciudad que realiza un promedio de 20 kilómetros diarios de viaje generará un nivel de emisiones contaminantes con su vehículo particular de más de 700 kilogramos a lo largo de un año, mientras que si eligiera desplazarse en transporte público las emisiones de CO2 llegarían a los 100 kilogramos, o sea siete veces menos.

El carpooling

De esta forma, el carpooling o uso compartido de automóviles se posiciona como una excelente alternativa, porque permite reducir el nivel de emisiones contaminantes y, al mismo tiempo, evita la congestión de los sistemas de transporte público. En Internet es posible hallar muchos portales que promueven el carpooling, permitiéndonos localizar en nuestra ciudad a otros usuarios que efectúen trayectos similares y estén dispuestos a compartir su vehículo.

Foto de Colectivo movimente

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