Cuando un pueblo se construye alrededor de un vertedero, la basura forma parte de la vida de la gente, tanto como para que de los residuos puedan emerger los sueños y resonar la belleza. No es una metáfora, ni siquiera una utopía, el ejemplo existe.
Hay que desplazarse a Cateura (Paraguay), un pueblo esencialmente construido en torno a un vertedero. Allí, los recolectores de basura rebuscan cada día entre las montañas de desechos para encontrar aquello que, entre los residuos, sirva para venderse, mientras que los niños se arriesgan a caer en drogas o en pandillas. En esas condiciones, en medio de esa realidad, el director de orquesta Szarán y el profesor de música Favio Chavez establecieron un programa de música para niños. La idea era fantástica. El problema es que tenían más alumnos que instrumentos, nada extraño teniendo en cuenta que en un lugar como Cateura un violín cuesta más que una casa.

La creatividad se puso en marcha. Las ganas la multiplicaron. Había que hacer música con los elementos accesibles, así que los profesores llegaron un día con un violín hecho con basura. Y tras el primero empezaron a fabricar el resto hasta construir una orquesta en la que todos sus instrumentos se han creado tras el proceso de reciclaje. Todo el pueblo ha participado. Los recolectores se pusieron a rastrear los elementos necesarios para lograrlo y Cateura cuenta hoy en día con una orquesta de niños y jóvenes que ha cambiado la banda sonora del lugar.
Juan Manuel es uno de los alumnos. Tiene 19 años y abraza un chello hecho con una lata de aceite, madera sobrante, y cuyas clavijas son las viejas cucharas para golpear la carne y para hacer gnocchi. Con él toca a Bach.
Mariposas en el estómago
Cuentan los mayores del pueblo que las familias están acostumbradas a bucear entre las montañas de basura para encontrar lo que pueda venderse. Así viven, o sobreviven. Era impensable para ellos hacer instrumentos musicales para que sus hijos aprendieran a tocarlos y formaran la orquesta local. Se sienten felices y les resulta emocionante ver un niño que toca un violín que ha sido posible reciclando basura. A estos chicos la música les ha cambiado la vida, “siento mariposas en el estómago cuando toco el violín”, dice una niña.
La orquesta reciclada es una orquesta que toca instrumentos hechos con residuos, es decir, con lo que tira la mayoría. Esta orquesta es una extraordinaria iniciativa porque, como dice el profesor, aprendemos que ni tenemos que tirar la basura tan fácilmente ni tenemos que desechar a las personas muy fácilmente.
Landfill Harmonic es un documental que cuenta la historia de esta deliciosa orquesta. Podrá verse en 2014. De momento, y para ir abriendo boca, ya puede verse el tráiler. No se lo pierdan.
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