El valor de los productos ecológicos

Los altos precios de los alimentos ecológicos en casi todo el mundo disminuyen la posibilidad de difundir en mayor medida este tipo de soluciones saludables, que incrementan nuestra calidad de vida. Pero como en la sociedad de consumo (sistema elegido por la mayor parte de la población) la ley suprema es la oferta y la demanda, los costes de las materias primas y de los transportes, las “modas” ligadas a lo ecológico, la escasa competencia y otros factores determinan este panorama.

El valor de los productos ecológicos

La realidad es que si se compara el valor de un mismo producto en su versión industrializada con relación a la producción orgánica o ecológica, llegaremos a valores que prácticamente duplican el coste del artículo en su variante más saludable. De acuerdo a un estudio realizado en Argentina por el diario Clarín, si se comparan treinta productos de distinto tipo pero de consumo habitual, como arroz, fideos o artículos de limpieza, el total del gasto en la versión ecológica sería casi un 100% mayor que si los productos son adquiridos en una cadena de supermercados.

La conciencia ecológica de la población tampoco ayuda demasiado a subir la demanda, lo que incrementaría la competencia y por lo tanto permitiría un descenso en los valores de los productos ecológicos: de acuerdo a una encuesta realizada por Mindshare Argentina, solamente el 16 por ciento de la población de ese país está decidido a seguir los parámetros de una vida más sana.

Esto incluye el consumo de productos ecológicos y un cambio en la alimentación, como así también el cuidado del medio ambiente. Por otro lado, ese 16% está compuesto en su mayor medida por personas de un nivel socioeconómico medio-alto, con edades que oscilan entre los 25 y los 50 años. Asimismo, una parte importante de ese grupo de personas decidido al cambio choca contra un gran condicionante: el aspecto económico.

Limitaciones a superar en el consumo ecológico

Es que más allá de nuestra voluntad y convencimiento sobre la necesidad de consumir productos ecológicos y, de esa forma, lograr una mejor calidad de vida por un lado y colaborar con un mayor equilibrio ecológico por otro, en muchas ocasiones las limitaciones económicas pueden más que nuestros deseos.

Los datos son claros: en la ciudad de Buenos Aires, capital de la Argentina, el 90% de los comercios especializados en productos ecológicos se concentra en los barrios de mayor nivel adquisitivo: Recoleta, Palermo y la zona norte del conurbano bonaerense. Esta situación podría trasladarse sin mayores problemas a muchas otras ciudades en el mundo.

¿Cómo se podría sociabilizar o lograr una mayor equidad con respecto al acceso a productos ecológicos?. Quizás la medida inicial sería incrementar la información sobre sus ventajas, para que de esta forma el propio incremento en la conciencia de la población lleve a una mayor demanda de los mismos, obligando a los comercios a afrontar una mayor competencia y, por consiguiente, a ofrecer precios más atractivos para todos los sectores sociales.

Foto de Miradas de Andalucía

Pablo Piacente

Sobre Pablo Piacente

Soy profesional freelance, productor y emprendedor en cultura y comunicación. Además de mi tarea en el campo de la redacción web, la comunicación social y la gestión cultural, soy artista sonoro y poeta por vocación primaria. Me interesan los temas educativos y creo que no hay otra forma de entender el mundo de aquí a unas décadas que desde la sostenibilidad y la conciencia ecológica. Soy Técnico Universitario en Gestión Cultural y Periodista y un amante de la libertad y la creatividad.
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