Cocinar con combustibles fósiles: peligroso y antiecológico

Cocinar con combustibles sólidos es un peligro para la salud humana y, además, resulta claramente antiecológico. Es que por ejemplo en la zona del altiplano peruano cada vivienda quema aproximadamente 3,6 toneladas de madera al año. Si reproducimos esa cifra…

Cocinar en el interior de las casas con combustibles sólidos es un peligro para la salud humana y, además, resulta claramente antiecológico. Es que por ejemplo en la zona del altiplano peruano cada vivienda quema aproximadamente 3,6 toneladas de madera al año. Si reproducimos esa cifra por todas las áreas del mundo en las que se llevan adelante estas prácticas nos podremos dar una idea del duro golpe que se está dando a las reservas forestales mundiales.

Cocinar con combustibles fósiles: peligroso y antiecológico

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que tres mil millones de personas en el mundo cocinan dentro de sus hogares en fogones con combustibles sólidos, mayormente alimentados con madera, carbón o excrementos de animales. Los efectos perjudiciales sobre la salud humana incluyen infecciones respiratorias agudas y enfermedades pulmonares.

Estas prácticas se realizan muchas veces en viviendas de una única habitación, de alrededor de veinte metros cuadrados y sin ningún tipo de ventilación. Es otro claro ejemplo de la relación entre pobreza, deficiencias en la salud y degradación ambiental. El sector de la población mundial relacionado con estas prácticas nocivas es parte del grupo que registra los mayores niveles de necesidades básicas insatisfechas.

Por otro lado, y también según la OMS, cerca de dos millones de personas mueren por año debido a problemas de salud relacionados con la práctica de cocinar a fuego abierto en interiores. Dentro de ese grupo, las mujeres y los niños pequeños son los sectores más afectados.

Pobreza, problemas de salud y contaminación

Desde otro punto de vista, la quema de estos sólidos genera elevados niveles de contaminación del aire dentro de los hogares, permitiendo la acción de una importante gama de sustancias contaminantes, fuertemente perjudiciales para la salud humana. Entre ellas, las diminutas partículas de hollín que ingresan a los pulmones son las causantes de los daños que revisten mayor gravedad.

El nivel de estas partículas puede llegar a concentraciones 100 veces superiores a las aceptadas por la OMS. Además de las enfermedades del sistema respiratorio, esta práctica puede causar perjuicios en la salud de bebés y niños, como insuficiencia de peso al nacer y desnutrición crónica, patologías que se producen en combinación con la falta de agua potable y de servicios sanitarios.

Esta cuestión deja en claro una vez más que los problemas ambientales no pueden tratarse en forma separada de las deficiencias sociales, ya que ambos campos registran una estrecha relación, recrudeciendo o mitigando los inconvenientes en ambos sectores. Para el tema concreto del humo de fogón en interiores, resulta vital difundir en mayor medida las soluciones inherentes a las cocinas solares, que pueden ser una excelente alternativa en comunidades rurales y de bajos recursos.

Foto de Rubén

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