Problemáticas ecológicas: la crisis de la leña

La crisis de la leñaEn una costumbre heredada de generación en generación, la leña se ha utilizado desde siempre como combustible o para proveer calor. Casi el 50% de los 3.200 millones de toneladas de madera que se recogen en todo el planeta se usa como combustible, porcentaje que se incrementa hasta el 75% en algunas áreas. ¿Es este un uso adecuado de un recurso natural desde el punto de vista ecológico?

Está claro que un producto con tantas aplicaciones tecnológicas como la madera se desperdicia en gran medida, al convertirlo en calor en un porcentaje tan elevado de su producción, más aún si se tiene en cuenta la gran disponibilidad de otras fuentes de calor y energía, más limpias y renovables.

Asimismo, la temática de la leña también esconde un trasfondo social muy complejo. En esa línea cabe señalar que las mujeres y los niños son los principales recolectores de leña empleada para cocinar en los sitios más pobres del mundo, que representa el 80% de la energía consumida en los hogares de los países en vías de desarrollo.

Los continentes más afectados

Esta realidad se distribuye de la siguiente manera: un 40% en Latinoamérica, un 60% en África y un 80% en Asia, el continente más afectado en este punto. Hay datos más que contundentes: en estas zonas, las mujeres gastan entre 1 y 5 horas diarias en la recolección de leña.

Además, en Haití más del 95% de los árboles fueron talados y usados como combustible, cocinar, calentar el hogar; mientras que en Burkina Faso el porcentaje de árboles talados con este fin es del 90%. El consumo energético de las comunidades rurales de los países no desarrollados es, principalmente, para la cocción de alimentos.

Emisiones contaminantes

Leña, restos forestales y de cultivos son los elementos más empleados en estas comunidades, lo cual resulta innecesario, ya que la mayor parte de estas sociedades empobrecidas residen en sitios con alta radiación solar, con un promedio de 5,5 kWh/m², lo que facilitaría el uso de cocinas solares, por ejemplo.

Junto al mal aprovechamiento de la madera, la deforestación de los bosques o la desertización, el consumo de leña trae aparejado otro inconveniente ecológico: la emisión de CO² a la atmósfera. El balance actual es que de los 1.000 millones de m³ de leña que se emplearía para cocinar a escala mundial al año se generan 825 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que equivaldría casi a la mitad de las emisiones producidas por la Unión Europea al año.

Foto de flickrolf en Flickr

Pablo Piacente

Sobre Pablo Piacente

Soy profesional freelance, productor y emprendedor en cultura y comunicación. Además de mi tarea en el campo de la redacción web, la comunicación social y la gestión cultural, soy artista sonoro y poeta por vocación primaria. Me interesan los temas educativos y creo que no hay otra forma de entender el mundo de aquí a unas décadas que desde la sostenibilidad y la conciencia ecológica. Soy Técnico Universitario en Gestión Cultural y Periodista y un amante de la libertad y la creatividad.
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