La bioluminiscencia: animales fluorescentes

Los animales que viven en el fondo marino han tenido que adaptarse a las peculiares condiciones que se dan a esas profundidades, entre ellas a la completa oscuridad. Una de las adaptaciones más asombrosas que podemos encontrar es la capacidad de emitir luz, llamada bioluminiscencia, que poseen algunos organismos. ¡Existen auténticos animales fluorescentes en nuestros océanos!

Animales fluorescentes

Una de las cosas que menos le gusta a la gente, y seguro que más de uno se siente identificado, es aquello de bañarse en el mar y no ver lo que hay «debajo», ya que muchas veces parece que reina la oscuridad bajo nuestros pies. Sin embargo, la luz suele penetrar hasta los 200m de profundidad, a partir de donde las bajas temperaturas y la completa oscuridad determinan unas condiciones muy específicas a las que han tenido que adaptarse los diversos animales que allí habitan.

Una de las adaptaciones más peculiares, pero a la vez más común, que podemos encontrar es la bioluminiscencia, que consiste en la capacidad de emitir luz pero sin producir calor, mediante una reacción química. El caso más conocido sin duda es el de las luciérnagas, pero este fenómeno se da también en multitud de organismos marinos como calamares, medusas, estrellas de mar, peces e incluso en algas microscópicas. Se considera que hasta un 90% de los seres vivos que habitan en las profundidades tienen la capacidad de emitir luz.

Para que se produzca, es necesario que estos organismos posean una proteína llamada luciferina, la cual es oxidada en presencia de oxígeno, siendo la enzima luciferasa la encargada de acelerar la reacción. Durante este proceso se libera parte de la energía en forma de luz, concentrándose la luminosidad en una pequeña zona del organismo. Sin embargo, en algunos seres vivos la emisión de luz no se debe a la luciferina, sino a la capacidad de albergar bacterias simbióticas bioluminiscentes en sus células, siendo por tanto dichas bacterias las que poseen la capacidad de producir luz.

La luz emitida puede ser de diversos colores, siendo el verde o el azul los más comunes ya que son los colores que mejor se transmiten en el agua. Sin embargo, algunas especies emiten luz roja, la cual se absorbe rápidamente en el agua y es invisible para la mayor parte de las especies, por lo que los depredadores que la emiten pueden iluminar a sus potenciales presas sin ser vistos.

Los animales utilizan la bioluminiscencia para distintas funciones, entre ellas localizar o atraer a sus presas (algunos organismos poseen su órgano luminiscente dentro de la boca), distraer o espantar a los depredadores, para comunicarse con otros organismos de su misma especie e incluso para el cortejo, atrayendo a los individuos del otro sexo mediante destellos.

Foto de Antonio Guillén

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