El agua que va al mar

La gestión del agua es un tema muy complejo cuya solución no es sencilla y para el que se aportan soluciones muy diversas. Una de ellas son los trasvases de agua de cuencas hidrológicas “excedentarias” a cuencas deficitarias. Muy a…

La gestión del agua es un tema muy complejo cuya solución no es sencilla y para el que se aportan soluciones muy diversas. Una de ellas son los trasvases de agua de cuencas hidrológicas “excedentarias” a cuencas deficitarias. Muy a menudo la ventaja de esta solución se presenta como agua que sobra y se pierde en el mar pero, ¿verdaderamente se pierde esta agua en el mar?

Delta Ebro

Para poder responder a esta pregunta es necesario conocer la influencia que supone que un río desemboque en el mar. Me centraré en el caso Mediterráneo por ser muy sencillo de explicar y estar de plena actualidad aunque esto es de aplicación general.

Los ríos aportan nutrientes al mar

El Mediterráneo es un mar en el que los nutrientes escasean pues el aporte de los mismos se produce a través de los ríos que desembocan en él, mediante el arrastre de sedimentos los cuales llevan partículas en suspensión que suponen un aporte de nutrientes importante. Una de las consecuencias de esto es que las zonas de desembocadura de los ríos suelen ser muy importantes para la industria pesquera de bajura por la concentración de organismos que se producen en estas zonas y además por su entrada en la cadena trófica.

Si a esta circunstancia le añadimos que sólo los ríos Ebro, Po, Ródano y Nilo son los más caudalosos y los que mayor influencia tienen sobre esta circunstancia, es posible hacerse una idea más completa de los efectos que puede tener un trasvase de agua de una zona a otra e incluso una disminución del aporte de agua derivado de un consumo desmedido de la misma.

Los ríos aportan agua dulce

En el Mediterráneo el aporte de agua dulce se produce principalmente a través de los ríos pues las lluvias son escasas y disminuciones en el aporte de agua dulce supone un incremento de la concentración en sales del mar, siendo una influencia negativa sobre los ecosistemas marinos.

Los ríos aportan sedimentos

Como ya he comentado en el primer punto, los ríos arrastran sedimentos al mar que se quedan en la zona de la desembocadura. Cuando las corrientes marinas movilizan estos nutrientes a lo largo de la costa, forman playas de arena que son muy importantes para el sector turístico. Además, en muchas ocasiones forman deltas en las zonas de desembocadura como es el caso del Ebro o el del río Nilo (en regresión por la presa de Asuán) donde se establecen explotaciones agrícolas de interés económico y que junto con las zonas húmedas que también aparecen fruto de la interacción río-mar son lugares muy importantes para las aves.

Por estos motivos no es posible considerar a la ligera que el agua se desperdicia en el mar sin realizar una adecuada gestión de los recursos hídricos. Y para ello contamos todos. Toda gota que se ahorra tiene una función déjala que se desperdicie en el mar.

Foto de Jepes

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2 respuestas

  1. Avatar de Aldo

    Mencionar también que ya hay ríos que no llegan al mar, algo que ni siquiera se puede dimensionar ¿Como es posible que haya ríos que no desemboquen al mar ? Yo por eso ya no tengo reparos para regar mi jardín, regresar a la naturaleza un poco de todo lo que le estamos robando, porque para nosotros «desperdiciar» agua es tener menos agua para nuestros mezquinos propósitos. ¿Y la naturaleza ? Que se las arregle como pueda .

  2. Avatar de Gloria Costas
    Gloria Costas

    Precisamente lo que hay que hacer es recuperar los ríos, por ejemplo, así lo dice la Directiva Marco de Aguas de la Unión Europea. No cuesta nada hacer un uso responsable y ser más eficientes en nuestro consumo de agua para revertir todos los perjuicios que estamos ocasionando.

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