Forzar la lluvia para modificar el clima

Hace unas semanas apareció en los medios de comunicación que hay un proyecto para estimular la lluvia en Madrid. Recuerdo de niña que pasaban ciertos objetos volantes y siempre me decían… ¡eso es para ahuyentar las nubes! En teoría, esto sería obra de los agricultores de secano para perdición de los de regadío que necesitaban agua. Con esto ya nos podemos hacer una idea de los problemas sociales y económicos que podría suponer el manejo del clima.

Forzar la lluvia para modificar el clima

En estos momentos en los que nuestras necesidades hídricas se han multiplicado, los períodos de sequía son una amenaza y se buscan técnicas variadas para combatirla: trasvases, desalinizadoras, embalses… Y ahora, ¡¡hacer llover!! Este hecho al margen de que sea o no científicamente posible, plantea algunos interrogantes o vacíos que conviene plantear. Imaginemos por tanto que fuera posible.

Las masas nubosas circulan por la atmósfera y trasladan el vapor de agua de unas zonas a otras, descargando agua donde confluyen las condiciones oportunas: presencia de montañas, masas frías… Interceptarlas puede causar un perjuicio hacia las zonas de destino y facilitar que un fenómeno atmosférico que trata a las regiones en función de términos naturales, hasta cierto punto aleatorio, se convierta en una estrategia para obtener agua y lo que tanto se asocia a ella, riqueza. Podrían aparecer desequilibrios de manera artificial en las distintas regiones del mundo o de una misma zona. Existen zonas donde existen cultivos de regadío y secano, los cultivos de regadío serían exitosos pero los de secano como almendros, olivos… lo podrían tener más complicado.

Además de las implicaciones regionales que comentaba anteriormente, si fuéramos capaces de modificar de este modo la meteorología podrían llegar a modificarse los ecosistemas de una manera imprevisible. Si España con su clima mediterráneo, considerado como subtropical en gran parte, de pronto tuviera un incremento de las precipitaciones la vegetación podría llegar a tener cambios imprevisibles. Una de las posibilidades podría ser una vegetación tropical, junto con sus correspondientes insectos, animales y problemática asociada. Desaparecerían especies asociadas a zonas secas, algunas de ellas muy especializadas y/o endémicas de lugares muy concretos.

Podemos soñar con hacer llover pero debemos pensar en las implicaciones que podría tener semejante capacidad.

¿Habéis imaginado alguna vez cómo sería el mundo si pudiéramos modificar el clima a nuestro capricho?

Foto de Fernando Mafé

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