El impacto de los medicamentos en el medioambiente

Hace unos días salieron publicados unos datos que me resultaron cuanto menos impactantes: España es el segundo país de el mundo, por detrás de Estados Unidos, que más medicamentos consume por habitante. Dejando a un lado las obvias implicaciones que pudieran reflejar estos datos, tanto económicas, como de salud por sobremedicación, es indudable que este hecho tiene también una clara repercusión sobre el medioambiente.

Reciclar medicamentos

Un excesivo consumo de medicamentos lleva, sin duda, a una excesiva fabricación de los mismos, con la consecuente contaminación industrial asociada (emisiones, vertidos, etc.). Sin embargo, un aspecto no tan bien conocido, es el hecho de que cualquier fármaco que ingerimos acaba siendo excretado en parte por la orina y las heces, pasando así al torrente de aguas residuales urbanas. Estas aguas serán tratadas posteriormente en las estaciones depuradoras (EDAR), pero en muchas ocasiones no se dispone de las tecnologías adecuadas para eliminar esos fármacos en su totalidad, y de hecho no existe una legislación que regule los niveles de medicamentos permitidos en el agua. Como consecuencia, esos medicamentos acabarán inevitablemente en ríos, lagos y demás ecosistemas acuáticos, afectando a la flora y fauna que allí habita, pero parte de ellos también volverá de nuevo a nuestros grifos, lo cual, aunque hoy en día no supone una amenaza para la salud, no deja de ser preocupante.

Por lo tanto, debe hacerse un uso responsable de los fármacos y no sobremedicarse, aunque es indudable que en muchos casos son imprescindibles y deben usarse cuando sea necesario para mejorar nuestra salud y la calidad de nuestra vida. Si ese es el caso, también es importante saber que, como muchos otros residuos de nuestro hogar, los medicamentos deben reciclarse después de su vida útil, ya que muchos de ellos contienen compuestos que se encuentran en las listas de residuos peligrosos, y no deberían ir a los vertederos normales. Para facilitarnos esta tarea, en casi todas las farmacias podemos encontrar unos contenedores (punto SIGRE) donde podemos depositar tanto los envases y las cajas vacías, como los restos de medicamentos que ya no vamos a utilizar, bien porque hemos terminado el tratamiento, o bien porque han caducado. Posteriormente, los residuos farmacéuticos son recogidos y trasladados hasta una planta de clasificación de residuos donde se separan y se envían a los gestores finales, que serán los que eliminen los medicamentos peligrosos, valoricen los no peligrosos y reciclen los materiales de los envases.

De manera que la próxima vez que vayáis a vuestra farmacia, recordad llevar los medicamentos viejos para poder depositarlos en el punto SIGRE, ya que con ese pequeño gesto podemos hacer que se traten correctamente esos residuos farmacéuticos y se gestionen de la manera adecuada, evitando que acaben contaminando el medioambiente.

Foto de Certo Xornal

Comments

  1. César

    Gran aportación, Blanca.
    Estoy de acuerdo en lo referente a las carencias de las estaciones EDAR, si bien en las ETAP sí hay tecnología para evitar que todo esto salga por nuestros grifos, como la ósmosis inversa.

    Una vez más, y tal como recalcas, lo principal es la educación y la formación, para trabajar desde la prevención con el tema de los puntos SIGRE, y sobre todo concienciando de que el inodoro no es el destino adecuado para deshacernos de los medicamentos.

    Hay disponible un informe de la European Environment Agency que habla sobre este problema: http://www.eea.europa.eu/publications/pharmaceuticals-in-the-environment-result-of-an-eea-workshop
    Un saludo

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