Se acerca el invierno y el frío se va haciendo notar cada vez más. En estas últimas semanas ya muchos hemos tenido que encender la calefacción o empezar a echar leña al fuego para mantener nuestra casa caliente.
Y es que cuando el frío aprieta no tenemos reparo en prenderle fuego a lo primero que encontramos, a pesar de que poner en marcha una caldera de gasóleo o usar leña no certificada puede no ser lo mejor para el medio ambiente.

Sin embargo, hay una serie de medidas que nos pueden ayudar a reducir nuestra dependencia de las fuentes de calor artificial gracias a un mejor aislamiento de nuestro hogar.
Ubicación y distribución de nuestra casa
Dependiendo de la zona en la que vivamos, el color de la casa va a condicionar su comportamiento. Por ejemplo, en el Sur las casas son blancas para reflejar la luz del sol en verano y que la vivienda no coja demasiado calor. En el Norte, sin embargo, los colores de las casas suelen ser más apagados, precisamente para recoger mejor la energía del sol, que no abunda tanto por esas latitudes. Pintarla teniendo en cuenta estos criterios ya puede ser una buena medida de ahorro.
En invierno las horas de luz solar son pocas y no calientan lo suficiente. No obstante, si la distribución de la casa se rige por principios bioclimáticos, seguramente las habitaciones en las que hacemos más vida (salón, comedor, etc.) están orientadas al Sur, que es donde el sol ilumina. Éstas deberían de contar con grandes ventanales, mientras que las orientadas al Norte deberían ser todo lo contrario, habitaciones en las que hagamos poca vida y con ventanas pequeñas para que no se pierda el calor.
Materiales de construcción
Las ventanas es precisamente uno de los sitios por donde más calor se pierde. Por tanto, nunca ventiles la casa si está la calefacción encendida. Escoge cristales dobles con rotura térmica para un mayor aislamiento. Una medida más económica es instalar adhesivo aislantes en las juntas para evitar la pérdida de calor. Lo mismo en las puertas. Aquí los burletes son siempre una gran solución.
Apuesta por materiales como la madera para las carpinterías. El aluminio deja pasar parte del frío al interior, mientras que la madera es un excepcional aislante.
Si tienes tuberías por el exterior de la vivienda, asegura que estén bien cubiertas con material ailante que eviten que el calor se disipe. Comprueba también que las paredes exteriores de tu hogar estén correctamente revestidas.
Por último, y aunque pueda parecer ridículo, si vives en un piso pequeño quizá sea una buena idea encender velas en distintos puntos para calentar diferentes espacios. Eso sí, comprueba que no haya nada cerca que corra el riesgo de arder y que la vela asienta bien, que no se tambalea.
Estos consejos, aunque en muchos de los casos no van a evitar que tengamos que encender la calefacción, sí propiciarán un ahorro significativo de energía a la hora de calentar nuestro hogar, lo que repercutirá positivamente en la mejora del medio ambiente.
Foto de Ramon Bonet
Deja una respuesta