Celebrado en Abu Dhabi durante el pasado mes de octubre, el Festival de Cine ADFF contó en su lista de programación con dos documentales denuncia centrados en la necesidad de una mayor eficacia en la gestión de residuos que produce la sociedad actual: “Trashed” y “Polluting Paradise”. Una llamada al cambio en versión cinematográfica que se respalda en la notable degradación de la naturaleza como consecuencia directa de diversas actuaciones ineficaces, o inexistentes, en la gestión de residuos.
Con escenarios muy diversos en ambas películas, tanto “Trashed” como “Polluting Paradise” llaman a la reflexión sobre las imprudencias que, en materia de gestión de residuos se están produciendo a lo largo y ancho del planeta.

Trashed
En “Trashed” podremos conocer, junto a Jeremy Irons, algunos de los lugares del mundo, entre Islandia y el Líbano, donde mayor cantidad de basura se acumula, provocando con ello enfermedades y carencias en la sociedad vecina. Un cúmulo asociado en parte al afán consumista de la población que, después de comprar, tirar o quemar, como recuerda el documental, se olvida de que la gestión de residuos también debe formar parte del proceso de compra.
Polluting Paradise
En el caso de “Polluting Paradise”, el escenario elegido para denunciar las carencias en la gestión de residuos ha sido Camburnu, un pueblo del Mar Negro localizado en la costa donde la producción de té y la pesca han sido los sustentos principales durante siglos. El mismo lugar que el gobierno turco eligió hace diez años como destino del vertedero más grande de la región para la gestión de residuos, actualmente en las afueras de Camburnu. Una decisión que ya ha tenido sus consecuencias directas en el paisaje de la zona que, a falta de la gestión de residuos adecuada, ha visto transformadas sus plantaciones de té en llanuras desérticas o sus aguas fluviales en conductores de basura que desembocan en al mar.
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