Antes de convertir en residuos tus aparatos electrónicos, prueba a repararlos

Cada año generamos una media de 13,86 kilos de residuos de aparatos electrónicos y eléctricos (RAEE) de los que sólo 2,55 kilos se procesan correctamente a través de los sistemas integrados de gestión (SIG).

A pesar de que las cifras del sistema de recuperación son bastante mejorables, lo importante no es tanto el reciclar bien, sino más bien reducir la cantidad de RAEE que generamos anualmente.

Antes de convertir en residuos tus aparatos electrónicos, prueba a repararlos

Muchos culparán a la obsolescencia programada de los actuales volúmenes de residuos. Cierto es que muchos de estos aparatos se consumen a un ritmo alarmante. La mayoría de las veces, por poner un ejemplo, nos desprendemos de un teléfono móvil por el simple hecho de que ha salido al mercado otro con un diseño más atractivo y un mayor número de aplicaciones que ni siquiera llegaremos a aprovechar.

Lo mismo sucede con otros aparatos, como la televisión, o los ordenadores. Sin embargo es más infrecuente ver a gente que sustituya su frigorífico, su lavadora o su microondas si estos aún funcionan.

Lo primero que deberíamos hacer es reflexionar sobre esta cuestión y plantearnos cada vez que queramos sustituir uno de estos aparatos por otro si realmente lo necesitamos, porque muchas veces no será así. Evitando la compra, además de un importante ahorro económico, estaremos también contribuyendo al medio ambiente, ya que el coste ecológico de producir esa nueva unidad seguramente sea muy superior al precio que tendríamos que haber pagado.

En cualquier caso y para evitar que las cifras de residuos electrónicos sigan aumentando, hay algunas cosas que como consumidores podemos hacer.

Si tenemos pensado cambiar, por ejemplo, el teléfono móvil y éste todavía funciona, seguro que tenemos un amigo o conocido al que pueda interesar. De hecho, según un estudio de la consultora Kantar Worldpanel publicado recientemente, el 16% de los usuarios que cambiaron de móvil en nuestro país lo heredaron de otra persona. En marzo sólo lo heredaron el 10%.

En el caso de que el aparato ya no funcione, antes de llevarlo a un punto limpio podemos entregarlo en la tienda en la que tenemos pensado adquirir el nuevo terminal (están obligados por ley a recogerlos) e incluso obtener algo de dinero por él. Si nos vamos a deshacer del aparato sin comprar otro nuevo, lo recomendable es llevarlo al punto limpio.

Aunque lo más óptimo es evitar el consumo compulsivo por las últimas novedades tecnológicas y alargar la vida útil de nuestros aparatos electrónicos.

Foto de Little TX

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