Distintos estudios científicos indican que los cultivos transgénicos podrían acarrear diferentes consecuencias negativas sobre la salud humana. Desde un principio se pensó que la ingeniería genética podría llegar a producir efectos sobre la salud, pero se trataba solamente de suposiciones teóricas. Ahora, varios estudios certificados por expertos avanzan en la comprobación experimental y científica de la relación entre los cultivos transgénicos y las amenazas contra la salud humana. Un nuevo caso de las consecuencias de modificar el medio ambiente considerando únicamente las necesidades comerciales e industriales.

Actualmente ya existen numerosas evidencias sobre los efectos de los cultivos transgénicos sobre los animales, pero además han comenzado a surgir pruebas que confirman que si los animales son alimentados mediante estos cultivos un porcentaje de las substancias modificadas en forma genética pueden apreciarse posteriormente en los productos alimenticios que se derivan de la carne y los lácteos.
Estos resultados abren dudas sobre la fiabilidad de las evaluaciones desarrolladas por los entes de seguridad alimentaria en todo el mundo, como así también con respecto al etiquetado de los productos modificados genéticamente. Muchas organizaciones ecologistas y de defensa del consumidor sospechan que distintos alimentos transgénicos no poseen la información necesaria sobre sus características, imprescindible para que el comprador conozca las condiciones de producción del artículo que está adquiriendo.
Estudios e investigaciones en cultivos transgénicos
Un estudio desarrollado en la Universidad de Weihenstephan en Alemania, cuyos resultados fueron publicados por Greenpeace en 2004, detectó diferentes substancias genéticamente modificadas en la leche producida por vacas que se habían alimentado con grandes volúmenes de plantas transgénicas.
Asimismo, un equipo de investigadores de la Universidad de Catania, en Italia, detectó también secuencias de soja modificada genéticamente y secuencias transgénicas en la lecha comprada en supermercados de ese país. En el mismo sentido, un estudio desarrollado por la Soil Association con muestras analizadas por Genetic ID en Alemania concluyó que es muy probable que los consumidores estén expuestos a ADN genéticamente modificado a través del consumo de leche y carne de animales alimentados con cultivos transgénicos, aunque a niveles mínimos.
Estos datos, y más allá de los porcentajes mínimos hallados, sirven para alertarnos sobre las consecuencias de estas prácticas, cuyos efectos concretos sobre la salud humana aún se desconocen. Cabría preguntarse si es ético y socialmente aceptable que estos productos se continúen comercializando hasta tanto no exista un veredicto científico irrefutable sobre su impacto en la salud humana. Como sucede habitualmente, parece que priman nuevamente aquí los intereses del mercado y de las grandes corporaciones.
Foto de Olmo Calvo Rodríguez
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