Los desechos electrónicos (en inglés: e-waste o WEEE) corresponden a todos aquellos productos eléctricos o electrónicos que han quedado obsoletos. La innovación tecnológica ha tenido en este siglo un impulso sin antecedentes. Pero este consumo excesivo tiene graves consecuencias para el medio ambiente y la salud humana.

El constante desarrollo tecnológico genera un permanente recambio de los aparatos eléctricos y electrónicos que se consumen de manera doméstica. Ante las nuevas funcionalidades y modelos de los productos eléctricos y electrónicos; la mayor accesibilidad por la disminución de los costos y la oferta constante de nuevos modelos, estos productos se tornan obsoletos con mayor rapidez (o por lo menos esa es la percepción provocada desde el mercado hacia los consumidores).
Sin embargo, la otra cara de este «boom» de consumo masivo de aparatos eléctricos y electrónicos es una gran cantidad de basura electrónica, la que contiene sustancias químicas tóxicas y metales pesados y, al mismo tiempo, materiales valiosos como oro, plata, platino o cobre.
Estas sustancias son contraproducentes tanto para la salud humana como para el medio ambiente por los elementos contaminantes presentes en los desechos electrónicos, en especial el mercurio, el plomo y el cadmio. Los efectos sobre la salud de los seres humanos van de la mano con el daño ejercido sobre el medio ambiente, al contaminar la tierra y el agua que bebemos.
Profesionales de la salud detallan los problemas que suponen para el organismo materiales como el plomo (perturbaciones en la biosíntesis de la hemoglobina y anemia, incremento de la presión sanguínea, daño a los riñones, abortos, perturbaciones del sistema nervioso y disminución de la fertilidad del hombre), el arsénico (veneno letal), el selenio (desde sarpullido e inflamación de la piel hasta dolores agudos), el cadmio (diarrea, dolor de estómago y vómito severo, fractura de huesos, daños al sistema nervioso, e incluso puede provocar cáncer), el cromo (erupciones cutáneas, malestar de estómago, úlcera, daños en riñones e hígado y cáncer de pulmón) o el níquel (afecta los pulmones, provoca abortos espontáneos).
La necesidad de un cambio
Según Greenpeace, ante la falta de programas de reciclado, los residuos suelen terminar en rellenos sanitarios, contaminando el suelo, las napas de agua y el aire, o son incinerados, lo cual provoca la liberación de metales pesados a la atmósfera.
La cantidad de residuos de productos electrónicos obsoletos está creciendo con una velocidad alarmante, y es posible que se genere una crisis de enormes proporciones a menos que las corporaciones de la industria electrónica, que obtienen cuantiosas ganancias por fabricar y vender estos aparatos, asuman su responsabilidad.
Asimismo, también es importante que la sociedad tome conciencia medioambiental y se de cuenta de la importancia de aprovechar por entero la vida útil de los aparatos, a fin de ayudar a mitigar la contaminación y de promover un consumo responsable. Todos estos puntos colaboran en la búsqueda de un verdadero desarrollo sostenible.
Foto de Jamie McIntyre
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