La dehesa como refugio de la biodiversidad.

Las dehesas suelen ser paisajes heterogéneos, con arbolado más o menos denso, manchas de matorral en zonas escarpadas, linderos y márgenes, pastizales, cultivos, rastrojeras, barbechos, muros tradicionales de piedra, cursos fluviales, charcas o bebederos de ganado… Conservan todas las especies de árboles típicas de los antiguos y tupidos bosques mediterráneos primitivos, mientras que en el estrato herbáceo se ha comprobado que albergan una de las mayores diversidades conocidas en el mundo.