¿Qué es la biodegradabilidad?

El metal no es biodegradable

Siempre nos referimos a distintos productos y materiales que son biodegradables, y que, por lo tanto, tienen ventajas ecológicas. Sin embargo, poco conocemos sobre el alcance real del concepto de biodegradabilidad. Vamos a descubrir entonces en mayor profundidad esta noción tan importante en la cuestión medioambiental.

Todas las cosas con sustancia material perecen en algún momento, se diferencian unas de otras de acuerdo al tiempo que les lleve degradarse y reincorporarse al medio. Una de las posibilidades para que se lleve a cabo este proceso es la biodegradación, en el caso de que los materiales puedan ser incorporados-eliminados por organismos vivos, mayormente bacterias.

Justamente, esa propiedad que tienen ciertos materiales de reintegrarse a la tierra por acción de la naturaleza es lo que se denomina biodegradabilidad. Se trata de una alternativa más ecológica porque necesita un menor tiempo de degradación, algo que lógicamente reduce la contaminación en el medio.

Durante el proceso de biodegradabilidad ciertas sustancias químicas, como es el caso de los desechos orgánicos o el papel, sirven de alimento para los microorganismos, que las emplean en la producción de energía y para crear nuevas sustancias, tejidos y organismos. En consecuencia, se trata de una degradación que promueve una reincorporación más rápida de los desechos en el circuito productivo de la vida.

Diferentes reacciones

La biodegradabilidad de los diferentes materiales se encuentra directamente relacionada con su composición física y química. El vidrio, por ejemplo, no puede ser biodegradado. El plástico y el aluminio de las latas, por otro lado, requieren un tiempo muy largo para ser biodegradados e incluso superan la capacidad de los microorganismos para proceder a su reutilización. Por lo tanto, se trata de materiales más nocivos para el medio ambiente, por lo menos desde ese punto de vista.

En la actualidad, existen muchos productos que se desarrollan con materiales biodegradables, pero al mismo tiempo otros accesorios y elementos siguen desarrollándose con elementos de difícil degradación. Es así que resulta vital el proceso de reciclaje de los residuos, para poder tratar convenientemente aquellos desechos que requieren un mayor tiempo para su descomposición.

Casos concretos

Estos son algunos de los plazos que implica la degradación de distintos elementos (extraído de Biodegradabilidad en la Wikipedia y el Blog Verde):

  • Canillas de plástico (de paquetes de latas de aluminio): 450 años.
  • Bolsas de plástico: 100 años.
  • Botella de vidrio: cerca de 4.000 años.
  • Calcetines de lana: 1 a 5 años.
  • Cáscara de naranja: 6 meses.
  • Cáscara de plátano o de banana: 2 a 10 días.
  • Cuerda: 3 a 14 meses.
  • Envases de leche (Tetra PACK): 5 años.
  • Estaca de madera: 2 a 3 años.
  • Estaca de madera pintada: 12 a 15 años.
  • Filtros de cigarrillos: 1 a 2 años.
  • Hierro: depende del tipo de hierro de 1 año a varios millones de años.
  • Papel: 2 a 5 meses.
  • Pañuelos hechos de algodón: 1 a 5 meses.
  • Telas de nailon: 30 a 40 años.
  • Vasos de aislante térmico de poliestireno “Styrofoam”: 1 a 100 años.
  • Zapatos de cuero: 25 a 40 años.
  • Latas de Aluminio (paquete de 6): aproximadamente 450 años.
  • Pañales desechables: 5 a 100 años.
  • Cáscara de banana: 2 a 10 días.
  • Pañuelos de algodón: 1 a 5 meses.
  • Papel: 2 a 5 meses.
  • Cáscara de naranja: 6 meses.
  • Cuerda o soga: 3 a 14 meses.
  • Calcetines de Lana: 1 a 5 años.
  • Envases/cartones de leche Tetra Paks (con algo de plástico): 5 años.
  • Filtros de cigarrillos: 1 a 12 años.
  • Zapatos de cuero: 25 a 40 años.
  • Nailon: 30 a 40 años.
  • Vasos de aislante térmico de poliestireno “Styrofoam”: 1 a 100 cien años.
  • Anillos plásticos de paquetes de latas de aluminio de seis “6-pack”: 450 años.

Foto de Aidan Wojtas en Flickr

Pablo Piacente

Sobre Pablo Piacente

Soy profesional freelance, productor y emprendedor en cultura y comunicación. Además de mi tarea en el campo de la redacción web, la comunicación social y la gestión cultural, soy artista sonoro y poeta por vocación primaria. Me interesan los temas educativos y creo que no hay otra forma de entender el mundo de aquí a unas décadas que desde la sostenibilidad y la conciencia ecológica. Soy Técnico Universitario en Gestión Cultural y Periodista y un amante de la libertad y la creatividad.
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