Estrategias de visión nocturna

En la naturaleza existen multitud de especies que realizan su actividad cotidiana durante la noche. Este comportamiento aporta ciertas ventajas como por ejemplo un mayor camuflaje tanto de depredador como de presa, o la evitación del calor en lugares con alta insolación para prevenir la deshidaratación.

Una característica común a muchos de los animales que desarrollan su actividad durante la noche, como por ejemplo búhos, lechuzas o algunos lémures, es la presencia de grandes ojos en relación con su cuerpo, de hecho, una especie de primate de hábitos nocturnos, el  tarsero filipino (Tarsius syrichta), ostenta el récord Guiness de mamífero con los ojos más grandes en relación con el tamaño de su cuerpo. Sin embargo, esta característica que a priori no parecería muy útil teniendo en cuenta que viven en plena oscuridad, es una de las características adaptativas más comunes a la visión en la oscuridad.

Estrategias de visión nocturna

En los animales nocturnos, la estructura interna del ojo está claramente encaminada a aprovechar, en medida de lo posible, toda la iluminación presente en el ambiente con el fin de poder obtener el mayor provecho de él. En cualquier tipo de ojo, ya sea de un animal habituado al día o a la noche, el tejido sensible a la luz es la retina, la cual está formada por dos tipos de células, los conos y los bastones. Los conos son los responsables de la visión en color y ofrecen una mejor resolución, sin embargo no funcionan correctamente a bajas intensidades de luz. Por el contrario los bastones no aportan información sobre los colores, pero funcionan muy bien a baja luminosidad, de hecho se saturan con intensidades elevadas. Es por ello, que los ojos de los animales nocturnos están compuestos mayoritariamente por bastones, que además son muy sensibles y se estimulan con muy poca luz, permitiendo la visión en condiciones de luminosidad escasa. Por otro lado, cuanto más grande es un ojo, más superficie tiene y por tanto mayor cantidad de luz podrá captar, lo cual es fundamental en el ambiente nocturno donde la luz escasea, de ahí la utilidad de unos ojos grandes.

Y es que, como suele decirse de manera popular, y muy acertadamente por cierto, la naturaleza es sabia, y nada de lo que ocurre en ella es puro azar, sino que siempre hay un fin y un por qué para todo.

Foto de Xisco Bibiloni

Add A Comment