El problema del agua: lo que podemos hacer

Gestión del aguaEl descenso en el nivel de los diferentes recursos de agua es una realidad que no puede obviarse, como así el derretimiento de los glaciares y muchos otros indicadores ambientales que determinan la imperiosa necesidad de cambiar nuestra actitud frente al tema o, de lo contrario, sufrir las complejas consecuencias de un mundo dominado por la escasez de agua. ¿Es posible hacer algo desde nuestros propios hogares?

La respuesta es afirmativa, y efectivamente puede hacerse mucho desde nuestra actitud personal y familiar. Lo primordial es aprender a optimizar el consumo de agua, y para ello es necesario variar diferentes hábitos que realizamos de forma rutinaria desde hace muchos años, y que deben cambiarse urgentemente.

Usos primordiales del agua

El punto primordial es incrementar nuestra conciencia sobre la importancia del cuidado del agua. Considerando que hasta hace pocos años abrir el grifo no suponía ningún riesgo, y que parecía que el líquido llegaba a nuestras casas sin mayores inconvenientes y que nunca se acabaría, el cambio a realizar es realmente muy profundo. Hoy, hay que pensar que cada gota de agua malgastada tiene un elevado costo ecológico.

Es imprescindible mejorar nuestros niveles de atención y responsabilidad al usar el agua, para emplear solamente la cantidad que necesitamos ante cada tarea específica. Hay que tratar de orientar nuestro consumo a las necesidades básicas: hidratación, limpieza y cocción.

Apuntar a lo realmente imprescindible

Para otras tareas más superfluas, como por ejemplo regar el jardín o llenar una piscina, es preciso disminuir el uso de agua en la mayor medida posible. Es así que estas actividades pueden efectuarse en horas en las cuales el sol no es tan fuerte, para que el agua se mantenga más tiempo sin evaporarse. Además, el riego o la carga de la piscina deben limitarse en cuanto a tiempo, evitando despilfarros.

Un punto vital son los baños cotidianos. Es realmente un placer pasar un buen rato bajo la ducha, relajando nuestro cuerpo bajo el agua. Pero en una situación como la actual, ese tipo de actitudes (aunque suene fuerte) es egoísta. Debemos intentar acostumbrarnos a tomar baños más cortos, para la correcta higiene y, posteriormente, cerremos el agua.

Por último, podemos hacer también un gran aporte abriendo los grifos de la cocina solamente al efectuar tareas de limpieza o para recoger agua e, inmediatamente, cerrarlos. Se despilfarran grandes cantidades de agua por dejar abiertos los grifos mientras realizamos otras actividades. Por otra parte, hay que verificar periódicamente las cañerías, grifos y tuberías para detectar desperfectos que insuman gastos innecesarios de agua, y corregirlos de forma inmediata.

Foto de Cyron en Flickr

Sobre Josep M. Rosell

Apasionado del deporte, la música, los viajes, la fotografía y la naturaleza. Me interesa todo lo relacionado con un mejor uso de los recursos y el aprovechamiento de la tecnología para mejorar el mundo que nos rodea :)
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