Dinamarca: menos emisiones contaminantes y crecimiento económico

Dinamarca, menos emisiones contaminantes

Hay países que demuestran que el desarrollo económico y una mayor conciencia ecológica pueden ir de la mano, e incluso potenciarse. Es el caso de Dinamarca, que desde 1980 hasta hoy ha logrado un crecimiento en su economía del 78%, y a la vez ha reducido sus emisiones de carbono en un 13%.

Esta ecuación productiva demuestra que una mayor eficiencia energética puede contribuir a mejorar el dinamismo económico y, al mismo tiempo, facilitar la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles, que como ya sabemos se obtienen de recursos imposibles de renovar y altamente contaminantes.

Tras varios años de trabajo, la ecuación energética danesa ha cambiado radicalmente en relación a la que puede advertirse en la mayoría de los países del mundo. En la actualidad, un 19% del consumo energético se sustenta en distintas energías renovables y limpias.

Generación combinada

Otra de las medidas que contribuyeron al cambio en la matriz energética es la generación al unísono de electricidad y calor. Este método garantiza un uso más eficiente del combustible empleado en la producción, y, por lo tanto, significa un importante ahorro de recursos.

Al mismo tiempo, las plantas de generación combinada de calor y energía con mayor calidad operativa alcanzan tasas de eficiencia energética que superan el 90%. Sin embargo, todos estos avances también requieren un sacrificio de la población: los consumidores particulares y las empresas abonan un precio extra por la energía desde un tiempo a esta parte, con lo que se financia de esta forma el desarrollo de las nuevas tecnologías.

El esfuerzo de toda la sociedad

Resulta difícil imaginar cómo se podría aplicar este esquema en los países en vías de desarrollo o en el Tercer Mundo, pero en Dinamarca y otras naciones desarrolladas ha sido realmente muy efectivo. Un impuesto al consumo sostiene los costes medioambientales de producción, además del uso y la eliminación de los residuos.

También hay normas que apuntalan estas políticas: se han aplicado acuerdos de ahorro de energía entre la industria y el gobierno, lo que limita el consumo energético en grandes edificios, o campañas de etiquetado energético en los electrodomésticos y acciones promocionales para estimular el ahorro en los hogares.

Las disposiciones fueron graduales, y se sustentaron en un amplio acuerdo político y social. Mientras en 2005 se adoptó un esfuerzo de ahorro energético de gran magnitud, en 2008 se acordó otro aún más ambicioso. Antes de 2020, Dinamarca planea lograr un 4% de descenso en el consumo energético con relación a 2006, una cifra que deberá ubicarse en el 2% antes de 2011.

Foto de niOS en Flickr

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