Camuflaje animal: los reyes del despiste

En el reino animal el riesgo de servir como alimento a otro ser vivo es muy alto, y por ello las especies desarrollan distintos mecanismos para no ser depredados por sus compañeros de hábitat. Hay quienes desarrollan una fuerte musculatura que les permite huir rápidamente, otros poseen partes duras bajo las que poder esconderse, y otros, los más originales sin duda, se sirven de distintas técnicas de camuflaje para pasar desapercibidos y poder sobrevivir en un ambiente tan hostil.

Camuflaje animal: los reyes del despiste

La técnica de camuflaje en el reino animal se conoce como «mimetismo«, y son muchos los seres vivos que la utilizan para fundirse con el entorno y no ser descubiertos por sus depredadores. Sin embargo, esta técnica es especialmente utilizada por insectos, así encontramos por ejemplo los insectos palo y los insectos hoja que se integran perfectamente con la vegetación evitando ser vistos por las aves, uno de sus depredadores más importantes. Otros insectos que se sirven de estos trucos son las mariposas, las cuales en muchas ocasiones, presentan en la parte posterior de sus alas una mancha redondeada que simula ser un ojo de un animal más grande, lo cual despista al depredador, permitiendo a la presa tener unos segundos más para escapar. También encontramos especialistas del camuflaje entre las salamandras y los geckos, que suelen adoptar coloraciones parduzcas para confundirse con los troncos de los árboles.

Existe una variante del camuflaje tradicional que se conoce como «mimetismo batesiano» en honor a Henry Walter Bates, el primer científico que se encargo de estudiarlo. Este tipo de mimetismo consiste en que, en vez de camuflarse con el entorno, las especies imitan la coloración y el aspecto de otras especies que son más peligrosas o tóxicas, o incluso que poseen mal sabor. Así, los depredadores evitarán arriesgarse a consumirlas, viéndose notablemente favorecida la supervivencia de la especie. El ejemplo clásico de esta técnica lo encontramos en la llamada, y con razón, falsa coral, una serpiente no venenosa que imita la coloración de las corales verdaderas que sí son tóxicas. Algunas especies de moscas también usan esta técnica, simulando el aspecto y coloración de las abejas para evitar ser depredadas.

Sin embargo, no todas las especies utilizan estos trucos para escapar de sus depredadores, así por ejemplo, existe una especie de orquídea, conocida comúnmente como «orquídea abeja» que posee en su pétalo central, que es más grande, coloraciones y formas que simulan una abeja hembra posada, de manera que los machos se sienten atraídos, posándose en la flor y ayudando así a la polinización.

Foto de Jaka

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