
La Consejería de Medio Ambiente de Cantabria busca optimizar las medidas tendientes al cuidado de la calidad del aire en la zona de Torrelavega. En esa línea, se piensa incorporar un sistema de medición permanente de la concentración de disulfuro de carbono en esa región, tras comprobar que los datos de la calidad del aire registrados de enero a septiembre de este año han sido los mejores desde 1999.
Antes de concretar este importante paso para la salud del medio ambiente en Torrelavega, la Fundación Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) elevará a los organismos ambientales autonómicos una evaluación de la metodología de medición desarrollada por el Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA). También se analizarán otras alternativas.
Vale destacar que los datos registrados durante los primeros nueve meses del año por la Red de Control y Vigilancia de la Calidad del Aire de Cantabria (RCVCA), indican que la calidad del aire en la región ha mejorado notablemente, siendo los resultados más alentadores desde que en 1999 se inició el control de emisiones y concentración de partículas nocivas en el aire de la zona.
Mejoramiento en las condiciones del aire
Durante ese período, todos los contaminantes analizados alcanzaron valores inferiores a los registrados con anterioridad. Los estudios incluyen a contaminantes como el dióxido de azufre (SO2), sulfuro de hidrógeno (SH2), dióxido de nitrógeno (NO2) o PM10.
El avance que se persigue al lograr un monitoreo en tiempo real del CS2 es de gran importancia, ya que este contaminante se encuentra ligado directamente a una sustancia relacionada con un proceso industrial específico que se lleva adelante en la capital del Besaya.
Un desafío que vale la pena
Al mismo tiempo, significa un desafío trascendente porque este tipo de análisis involucra dos inconvenientes: por un lado, la complejidad de las propiedades físico-químicas del contaminante y, por otro, la novedad que supone el monitoreo al no existir hasta hoy técnicas o instrumentos desarrollados comercialmente para el control del CS2.
Sin embargo, el CEAM ha destacado que a pesar de las problemáticas que supone el análisis el mismo se llevará a cabo con estricta rigurosidad, con el propósito de obtener registros con validez científica sobre las concentraciones de CS2. Los mismos serán de vital importancia para poder tomar decisiones políticas referentes a la protección del medio ambiente y al desarrollo de la actividad industrial.


Existen sistemas comerciales perfectamente implantados que miden CS2. Estos sistemas han sido instalados en muchísimas instalaciones europeas y en muchos casos han sido adquiridos con fondos FEDER, es decir, con el soporte completo de fondos europeos.
La tecnología se llama DOAS y el fabricante lleva 25 años suministrando sistemas que funcionan satisfactoriamente. Estos sistemas cuentan con las mejores garantías de calidad: certificación ISO9002, ISO14000, Iso17025, Certificación TÜV, MCERTS, EPA, etc.
En España hay multitud de instalaciones que controlan sus contaminantes con estos sistemas de medición en continuo.
Para más información: http://www.opsis.se